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La falsa dicotomía entre COVID y privacidad

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Imagen de un aviso en iOS de un posible contacto Aunque solo lo atisbemos de una forma muy sutil, es probable que estos últimos meses hayamos sido testigos de un evento disruptivo en nuestro desarrollo como sociedades. Multitud de ingredientes que se estaban cocinando a fuego lento en el proceso de digitalización de nuestro día a día han recibido un empujón definitivo debido a los confinamientos.  El teletrabajo, las compras online, el dinero digital (mucho más allá del de plástico ), la enseñanza en línea y a distancia, etc. parece que han encontrado por fin su razón de ser: a simple vista son soluciones inmutables pase lo que pase en nuestro día a día. Esto -si se prolonga demasiado la incertidumbre sobre cómo vencer  a la enfermedad- cambiará por completo sectores como el inmobiliario, la hostelería, el turismo, el transporte privado y colectivo o el comercio. La transición a la sociedad digital parece inevitable y puede que irrevocable. Son cada vez más las voces q

Tecnohumanismo, el punto de vista que estábamos esperando

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Hace solo un par de semanas trataba el gran giro del punto de vista de muchas personas sobre la ciencia y la tecnología. La pandemia ha hecho que muchos de los que miraban con escepticismo la inversión en ciencia se echen las manos a la cabeza ahora que todos los países suspiramos por tratamientos médicos o una vacuna eficaz frente al coronavirus.  Y que otros que pensaban que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación eran el leviatán que nos alienaría y nos encerraría en nosotros mismos y en nuestra vida virtual han acabado cantando las virtudes del teletrabajo y la comunicación a distancia. La punto medio aristotélico entre estos últimos es el tecnohumanismo , una corriente de pensamiento que se centra en colocar la tecnología en una herramienta al servicio de las personas. Al fin y al cabo, como concluía Ortega y Gasset, el ser humano es un espécimen que vive muy ligado con la técnica. A diferencia de otros animales, los humanos no solo nos adaptamos al m

Biofabricación y el futuro de la moda

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Imagen de camiseta biofabricada obtenida de la web de Modern Meadow A nadie se le escapa a estas alturas que la industria textil es una de las más contaminantes del planeta. De hecho, después de la del petróleo, la moda  ocupa el dudoso honor de ser la segunda en este ranking . Y los motivos son de lo más variopinto. Desde el origen de las fibras (algunas provienen directamente del petróleo; otras más ecológicas como la viscosa o el rayón, de la tala masiva de árboles; las de origen natural como el algodón no orgánico engullen hasta el 24% de los plaguicidas del planeta) hasta el ritmo de consumo -muchos no tenemos interiorizado que algo puede contaminar aunque no tenga un tubo de escape- pasando por la estructura productiva. Algunos de esos problemas estructurales de la industria tienen soluciones sencillas. Frente a la vorágine consumista del fast fashion la mejor receta es educar a la sociedad y enseñarles que, al igual que ocurrió con la comida rápida, más barato suele se

Tecnología y pandemia (y III): la hora de una nueva economía

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Imagen de InIT Lemgo de un operario con licencia Creative Commons obtenida a través de Wikipedia Del mismo modo que hasta ahora he intentado poner en perspectiva el papel de las TIC durante la crisis sanitaria -y la económica que vendrá justo después- y todo lo que nos ha enseñado la pandemia sobre los retos y oportunidades en el ámbito educativo , creo que una buena forma de acabar este pequeño -mínimo- análisis de la COVID-19 es intentar averiguar qué tipo de economía queremos y cómo podemos sustentarla. Sin duda, uno de los principales retos que nos deja esta primera oleada de la enfermedad -aunque esperamos y deseamos que no haya otras, la falta por ahora de una vacuna o un tratamiento no nos permite garantizar que no vaya a haber otras oleadas o que, incluso, se convierta en una enfermedad estacional- es la reconstrucción económica. La crisis ha sacado a relucir todas las costuras de nuestra estructura socioeconómica. Desde empleos mal remunerados que se han demostra

Tecnología y pandemia (II): ¿qué tipo de sistema educativo necesitamos?

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Imagen obtenida en Beanstalkmums Como anuncié en la anterior entrada , durante unos días intentaré enfocar mi lupa sobre cómo la tecnología y la ciencia nos han ayudado a amortiguar el embate de la pandemia y, por supuesto, a analizar los efectos colaterales que ha tenido la digitalización acelerada que la enfermedad ha provocado en casi todos los aspectos de nuestro día a día, de nuestro sistema socioeconómico y cómo podemos minimizarlos para encarar el futuro de una forma mejor. Sin duda, uno de los puntos más polémicos con el que los distintos gobiernos y las familias han tenido que lidiar estos últimos meses ha sido la educación. A pesar de que muchos colegios han anunciado durante años su inmersión en la digitalización y que cada vez es más difícil encontrar un hogar sin conexión a internet se ha notado la inevitable brecha digital. Es cierto que su penetración es menor que la de la televisión, por ejemplo, pero las cifras hablan de un salto enorme en la última década. De p

Tecnología y pandemia (I): no todo es blanco o negro

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Imagen obtenida en la web Enfoque Educación En este inicio de proyecto es prácticamente imposible abstraerse de la pandemia. De hecho, a la hora de plantear temas sobre los que quería escribir me encontré con un problema: era imposible hacerlo sobre uno sin “pisar” otros posts. El motivo es tan simple como complejo. A diferencia de otras crisis -recientes o no tanto- esta no se ha desarrollado a partir de un efecto dominó en nuestras vidas. Más bien, ha sido una bomba de racimo. A lo largo del siglo XX, a partir de la “ Gripe Española ”, todas las grandes crisis humanas han tenido el mismo patrón. O bien una crisis política ha desembocado en una guerra y esta ha arrasado la sociedad y la economía o bien una crisis económica (financiera, de materias primas, etc.) se traducía en un crack  social. La actual, no obstante, ha supuesto a la vez un shock social y económico y tanto las autoridades como la población se ha visto en la disyuntiva de priorizar entre ambos factores (pare

Las lecciones de la crisis: porqué hemos de reconvertir el modelo económico

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Imagen de los satélites de la NASA en la que se refleja la mejoría de la calidad del aire en el planeta gracias a la reducción de la producción industrial derivada de la cuarentena.  Hace más de tres meses que el sistema comenzó a notar sus cimientos. El establishment , esa enorme matriz de relaciones oficiales y sociales dentro y fuera del poder que permiten que la civilización funcione, temblaba a principios de enero. Primero fue la cara B de la globalización -las mismas herramientas que nos interconectan económicamente fueron autopistas para la expansión del virus-; luego llegó la tensión política en muchos rincones de los países “desarrollados”; después, el esfuerzo que se le pidió a la población. Por último, aquellos que durante mucho tiempo fueron el último eslabón de la cadena productiva (el sector agrario, la distribución alimentaria, los periodistas -aquellos que están al pie del cañón con sueldos bochornosos-, los sanitarios, repartidores, etc.) pasaron de ser el esq